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Tenía la vida ideal según los estándares sociales y lo que se esperaba de mí. Una carrera profesional impecable con proyección internacional en una empresa multinacional de la lista top ten, salud, 2 hijos preciosos y un marido inteligente y exitoso. Vivíamos en un piso de lujo en primera línea de mar, teníamos coches estupendos, íbamos a restaurantes caros, buenos amigos. Mucha gente me decía que era genial todo lo que había construido en mi vida. Pero yo me sentía cansada, triste, vacía. Iba todo el día corriendo de un sitio a otro, estresada, cumpliendo con lo que esperaban de mí, siempre lista para organizar y solucionar cualquier problema. Yo era Doña Perfecta.

Me había olvidado de mí. No sabía quién era  y tampoco prestaba atención a qué necesitaba. Me había especializado en cumplir con las necesidades de otros a cambio de un reconocimiento que nunca me satisfacía totalmente. Me sentía sola en la multitud, sola y triste.

Y así llegó la crisis familiar de los 40, y con ella el proceso de divorcio.

Un día, mi hija me pidió ir a montar a caballo, así que fuimos a una hípica cercana para que tomara clases. Al verla encima del caballo, mi corazón dió un vuelco. Me acordé de que los caballos eran mi pasión de niña, pero una mala experiencia me hizo separarme de ellos. En ese mismo instante le pedí a la profesora añadirme a la clase, y desde ese día, montar a caballo pasó a ser mi hobby principal.  Me hacía sentir muy bien, de alguna forma me liberaba de tensiones, me “limpiaba”. Más tarde empezamos a hacer excursiones a caballo en el pirineo catalán, en un lugar donde los caballos estaban libres y en manada. Allí adopté 2 potros, y como todavía eran muy jóvenes para la monta, empecé a pasear con ellos, y a pasar tiempo entre la manada. Me sentaba y les observaba, y al hacer eso, me conectaba con algo más grande que yo, algo que me daba mucha paz. Empecé a observarme a través de su comportamiento y descubrí lo que es ser vista de verdad, hasta las entrañas.

Cada vez quería más de eso que me daba paz y alegría interior, y empecé a investigar y formarme para llegar a entender lo que me estaba transformando por dentro.

Conecté con mi propósito, acompañar a otras personas en sus procesos de cambio y autoconsciencia. Ayudarles a re-conectar con ese bienestar que yo había encontrado.

Y entonces ocurrió, la empresa donde trabajaba entró en un proceso de venta, y tenía la oportunidad de llevar mi plan a la acción

Tardé 2 años en encontrar el lugar. Cuando ya estaba a punto de tirar la toalla, apareció. La Plana Gran, una finca en el pre-pirineo catalán donde mis caballos podían vivir libres, ser caballos, y  al mismo tiempo estar bien comunicada con la civilización. Era el lugar perfecto. Me inundó una alegría enorme, y tuve la certeza de que había llegado a casa.

Una vez tomada la decisión, empezó a aflorar un miedo intenso… yo era de ciudad, ¿sería capaz de llevar una finca tan grande yo sola?, ¿cómo podría compaginar esta nueva vida con los intereses de mis hijos?.

Transité el miedo, y mi determinación se mantuvo firme, ya no podía volver atrás. Y llegó un primer año de trabajo intenso, con altibajos emocionales frecuentes, donde tuve que aprender una larga lista de nuevas habilidades para vivir en el campo, perdí 10 kilos de peso, pero me levantaba cada mañana con una alegría que afloraba de dentro. Encontré apoyos, me fui encontrando con personas maravillosas que me ayudaron en el camino. Lo que iba necesitando, iba apareciendo. Y me volví a enamorar. Me sentía tan viva…

No obstante,  a menudo tenía la sensación que cuanto más hacía, más quedaba por hacer. Superaba obstáculos, interminables trámites burocráticos, desastres naturales, bloqueos internos, pero siempre aparecían nuevos. Me decía, los sueños son exigentes, te hacen ir más allá. Pero, ¿hasta dónde?, ¿hasta cuándo?

Y entonces, solté.

Yo ya no era la misma, que el primer año,  el segundo, o el tercero. Comprendí que todo llega cuando tiene que llegar, y que lo importante es disfrutar del proceso. Los sueños no empiezan, ni acaban un día determinado. Los sueños se construyen y crecen día a día, en paralelo a como tu vas creciendo. Y desde ese momento empecé a confiar de verdad en el movimiento que es la vida. Y todo seguía llegando, pero a su ritmo. Sin prisa y sin pausa.

Y apareció la necesidad de compartir todo lo que había aprendido, nació Cultura Reconecta. Un proceso único para que de una forma totalmente experiencial, personas como yo, también puedan transitar el camino hacia su bienestar, de una forma amable, acompañadas y comprendidas, porque yo ya he pasado por ello. Es un método totalmente experiencial para explorar tus puntos ciegos y desarrollar nuevas habilidades. Y que incluye talleres y retiros presenciales en La Plana Gran. Un lugar muy especial, un lugar de paz y armonía, en plena naturaleza, abierto y dinámico, donde yo y la manada de caballos libres te acompañamos para que desconectes del estrés y conectes contigo, a tu ritmo, de forma amena y amorosa, cuidada y segura. Donde podrás descubrir con claridad lo que te pasa y las opciones para solucionarlo a través del comportamiento de los caballos.

La vida es elegir entre el camino del amor o el camino del miedo.

¿Quieres sentir desconexión, desapego, tristeza, amargura, enfado?, o

¿Quieres sentir conexión, arraigo, alegría, confianza y agradecimiento?

La gran noticia es que solo depende de ti. Todo cambia, cuando tu cambias.

Entra a formar parte de la familia Cultura Reconecta. Te lo mereces.

 

Mi CV resumido

Acompaño a personas en sus procesos de transformación a través del coaching con caballos y herramientas de gestión energética.

He co-creado el Método Reconecta para cultivar las habilidades del bienestar. Yo personalmente he practicado y comprobado todo lo que enseño, por eso se que funciona. En el año 2017 di un giro de 360 grados a mi vida para dar forma al proyecto La Plana Gran, un lugar mágico en plena naturaleza donde desconectar y conectar contigo.

También soy Economista, y cuento con 22 años de experiencia en empresas Multinacionales de primer orden (General Electric, MSD y Deloitte &Touch), donde he desempeñado funciones directivas en las áreas de Gestión Internacional (con sede en Bruselas, París y Londres),  Proyectos y Calidad, Desarrollo de nuevo negocio, Dirección Comercial, Pricing, Controllership y Auditoría. He realizado proyectos profesionales en varios países Europeos, China, Japón, EEUU, Chile, Venezuela, Argentina, Marruecos y Sudáfrica.

Formación

Certificada en Coaching con Caballos por la EICCE (nivel avanzado, 258h)

He estudiado Etología y Doma Natural con Lucy Rees y Marc Plana (Nivel III de Doma Educativa) y Comunicación Compasiva con caballos con Stormy May, autora del documental El Camino del Caballo.

He completado la formación Impronta del Trauma en las relaciones, con Marta Cirera de Somatic Horse Experience.

Programa en Coaching Relacional, con Joan Quintana, Claudio Dapkin y Ana de Andrés.

Licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Barcelona; ultimo año cursado en la Universidad de Maastricht, Holanda.

Posgrado en Comercio Internacional por la Universidad de Barcelona y Swansea (Reino Unido).

Certificada por General Electric en la metodología CAP de Aceleración del Cambio, Facilitación de Equipos, Calidad Seis Signa & Lean y negociación Win-Win.

Master en Desarrollo de Organizaciones y Teoría U por el Triform Institute, con Luis Espiga. Basado en el libro «Liderando desde el futuro emergente», Otto Scharmer et ál.

Diplomada en Herramientas de Gestión Energética con Sergi Aynó, Doctor en Metafísica y Activista por la Consciencia Global. Sergi ha sido mi maestro durante 5 años. Me ha enseñado a desarrollar el hemisferio derecho de mi cerebro (la parte más intuitiva) y equilibrarlo con el izquierdo (la parte más racional), a tomar consciencia y responsabilidad de mi propia energía y a poder mantenerme neutra y en equilibrio frente a los acontecimientos externos.

 

Intereses

Me gusta la vida tranquila del campo, donde puedo disfrutar de la compañía de los caballos y a la vez estar en contacto con la naturaleza.

Me apasionan el crecimiento personal y el comportamiento humano, temas sobre los que siempre estoy investigando. Empecé a los 15 años estudiando a Freud con Julia Manzano, una gran profesora de filosofía. Ella me animó a pasar a la acción y escribir un diario para auto-psicoanalizarme.

Después descubrí a Jung y las filosofías orientales como el Induismo y el Budismo.

He realizado cursos de Reiki y retiros de silencio y meditación con Lola Feliu.

He cursado monográficos sobre el perdón, la muerte, la autenticidad, el silencio y el empoderamiento femenino con Enedina Lamelas.

He realizado procesos personales de Biodescodificación, Constelaciones Familiares y Danza ACA con Luchy López.

He sido una gran aficionada a viajar y conocer otras culturas.

Me encanta bailar. Estudié danza clásica durante 7 años y de ahí pasé al jazz, el flamenco, la danza del vientre y el swing.

Practico Hatha Yoga y meditación en la escuela de Yoga para la Vida Cotidiana desde hace más de 10 años.